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Cristián Ahumada

Mirando hacia una educación más integradora

Cristian Ahumada 2014. Con tecnología de Blogger.

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Balanced Scorecard Board en Educación

La primera vez que escuché el concepto me llevó a una actitud de rechazo, pues sus raíces viene del mundo financiero y de la producción, conceptos que son contrarios a una definición clásica de educación. Pero, con el tiempo me fui dando cuenta que, a la hora de las evaluaciones, en todos sus ámbitos, es importante traducir los elementos que son intangibles, en objetos de medición para llevar a buen término un grupo humano. En el caso particular un curso.

Si viéramos la definición de un Balanced ScoreCard (BSC) se define como:
Una herramienta o metodología, lo importante es que convierte la visión en acción mediante un conjunto coherente de indicadores agrupados en 4 categorías de negocio. Según Mario Vogel, "BSC lo ayuda a balancear, de una forma integrada y estratégica, el progreso actual y suministra la dirección futura de su empresa, para ayudarle a convertir la visión en acción por medio de un conjunto coherente de indicadores, agrupados en 4 diferentes perspectivas, a través de las cuales se puede ver el negocio en su totalidad." Las 4 categorías de negocio son: Financieras, Clientes, Procesos Internos y Formación y Crecimiento. BSC sugiere que estas perspectivas abarcan todos los procesos necesarios para el correcto funcionamiento de una empresa y deben ser considerados en la definición de los indicadores. De acuerdo a las características propias de cada negocio pueden existir incluso más, pero difícilmente habrá menos de las mencionadas. (Tomada de: http://www.infoviews.com.mx/Bitam/ScoreCard/, visitada en abril de 2017)
De esa definición, que al principio me pareció algo chocante para el mundo de la educación, extraje algunas lecciones que me sirvieron para desarrollar un concepto coherente y que me ayudase a llevar la consecución de algunas metas específicas del proceso de enseñanza.

Para aplicar este sistema en educación, tuve que asimilarlo a elementos que sean medibles dentro de lo que queda como simple apreciación, he aquí lo que desarrollé: 

De la Parte Financiera, se puede relacionar con los estados de progreso que pueden tener los alumnos, en el sistema educacional chileno, es el régimen de notas para aprobar anualmente y que se desglosa en semestres (o en otros casos trimestres), por lo tanto se puede trabajar en torno a las notas.

Sobre la Parte Clientes, la relación que se establece es con los padres, de su asistencia a las reuniones de padres y apoderados, entrevistas de parte del profesor jefe y/o profesores de asignatura.

Sobre el ítem de Procesos Internos, está el tema de la asistencia o inasistencia a clases, sus retiros anticipados, accidentes escolares, enfermedades y relación con otros compañeros. Datos que son claves a la hora de saber los procesos que se generan en cada alumno.

En punto de Formación y Crecimiento se puede evaluar, desde el punto de vista de la educación, con las metas u objetivos que, como docente planteo sobre el curso. Es decir, expresar en cifras las metas anteriores (Promedio General de Curso, Aprobación de asignaturas, asistencia a clases, compromiso de padres y apoderados, entre otros).

Dejo el ejemplo del primer punto, pues me parece que puede ayudar a varios colegas, especialmente cuando no tenemos tiempo.

Generalmente nos entregan datos de la siguiente forma:



Para la primera parte creé una versión en Microsoft Excel que evalúa el desempeño del curso (es una versión de prueba ficticia).


Es fácil ver así el desempeño del curso, saber quien tiene riesgo, la asignatura con mejor y con más bajo promedio.

Para ver el sistema pormenorizado por asignatura, hay otra pestaña que desarrollé:


Este sistema permite gráficamente saber, en ambas imágenes el resultado académico por parte de los alumnos, frente a metas de los mismos. Si bien es cierto, un profesor puede tomar medidas con los datos entregados, esta forma es más rápida y fácil de visualizar los primeros problemas que pueden aparecer entre los alumnos y el curso.

Para quienes estén interesados, les dejo una versión de demostración, claro, está con un procedimientos de promoción y reprobación del colegio en que trabajo.


Espero que les pueda servir esta primera parte de un BSC.










Escrito por: Cristian Ahumada - viernes, abril 21, 2017
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El valor de las opiniones

Fuente de la Imagen: https://brilliantbiriyani.files.wordpress.com
En el mundo de la educación nos encontramos con una serie de teorías, tanto de especialistas de las ciencias educativas, como de territorios afines (psicología, neurología, y otros), que nos lleva a acercarnos a la forma de cómo se aprende y de las estrategias que llevan a un mejor proceso de aprendizaje, y en especial, que sea significativo.

Todo aporte de las ciencias humanas lleva a construir nuevas redes de apoyo, de nuevas formas  de didácticas y de actualizaciones por parte de aquellos que imparten y comparten su conocimiento. Hoy en día, más que los contenidos, se enseñan las habilidades para llegar a tales conocimientos, mención aparte cabe notar que la taxonomía de Bloom ha ido evolucionando a partir de lo que se conoce, hasta llegar, al día de hoy, a las habilidades que se desean adquirir. Todo va bien, hasta aquí, siempre y cuando sea un proceso pensado, planificado y preparado para posteriormente ser evaluado en un determinado tiempo dentro del mismo proceso y al finalizar con una evaluación para tomar nuevamente decisiones de lo realizado. Pero hoy en día, con la mentalidad mecanicista, de la instantaneidad e inmediatez, ha llevado a pensar que el valor de las opiniones es mucho más importante que implementar de manera reflexiva y a largo plazo cambios en la educación, pero no vemos al final si la dirección tomada por las opiniones vertidas es la correcta y la más adecuada.

En temas de educación, a nivel macro, he escuchado muchas visiones del trabajo a realizar, y todos entregan sus visiones sobre los temas importantes que deberíamos trabajar (Carrera Docente, Ley de Inclusión, Gratuidad, Adecuaciones Curriculares). Todas grandes ideas, pero no han sido reflexivamente planificados y preparados, son grandes temas para un corto tiempo. Cuando no se piensan estas ideas como un itinerario país, simplemente esto no llega a buen puerto; porque, si es en un corto tramo de tiempo, las cosas se van arreglando sobre la marcha, y las soluciones dadas de forma inmediata, pueden acarrear problemas hacia el futuro. Es muy fácil opinar, pero su valor puede llegar a ser contraproducente. 

Para poder entender esto les propongo dos textos, el primero es la siguiente fábula:

Una rana que se encontraba en una charca vio un día acercarse a un buey a beber un poco de agua, y le llamo la atención el gran tamaño del animal.
La ranita era muy pequeña, no mas grande que un limón, y al ver al corpulento buey se lleno de envidia y decidió hincharse hasta igualarlo en tamaño.
 La ranita mientras se iba hinchando les preguntaba a sus compañeras:
 - ¿Me hinché bastante para igualarlo? ¿Ya soy tan grande como él?
 - No
 - ¿Y ahora?
 - Tampoco
 - ¡Ya lo logré!
 - ¡Aún estás muy lejos!
 Y la pobre rana se hincho tanto, que reventó.
El siguiente es una frase de Aristóteles de la Ética a Nicómaco:

“Enojarse es fácil, pero enojarse en la magnitud adecuada, con la persona adecuada, en el momento adecuado eso es cosa de sabios.”

El valor de cualquier opinión debería tener en cuenta ambas historias a la hora de cambiar, a conciencia, nuestra propia realidad educativa.
Escrito por: Cristian Ahumada - viernes, septiembre 23, 2016
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¿Cómo se puede dar el salto desde la enseñanza frontal a un aprendizaje basado en retos?

Si empiezo a desarrollar esta pregunta aquí, fue gracias a una lectura que vi en contenidos presentados por Emma Lozano en Scoop.it, y que enlaza a una página de Eduteka: Aprendizaje Basado en Retos. Simplemente me fascina la idea de ir más allá de realizar una clase frontal ante los alumnos, y que ellos vayan generando sus aprendizajes, pues la educación actual debería basarse más en las habilidades y competencias que en los contenidos que se tienen que aprender.

Simplemente fui leyendo y comprendiendo cómo es que los aprendizajes basados en retos son cualitativamente eficientes a la hora del compromiso de los estudiantes a la hora de generar productos que son fruto de un proceso, que mejora también a nivel cualitativo, su nivel de lenguaje y comprensión de los conocimientos que debe manejar a la hora tener un producto que cuantitativamente puede ser observado, y por tanto, evaluado.

Los aprendizajes suelen ser la bandera de lucha de muchos equipos directivos y profesores, pero no nos acercamos a que los alumnos aprendan (o sepamos que sus aprendizajes sean significativos) ¿por qué? Las razones pueden ser muchas, pero desde mi experiencia (y este año realicé en un curso una experiencia), es que los niños ya no están para un sistema de enseñanza frontal, sino que es necesario desarrollar retos en los alumnos para que los aprendizajes sean, al final, significativos. Yo dividiría el tema en tres puntos de vista: El profesor, los alumnos y las evaluaciones estandarizadas.

1. El Docente

Suele ser el punto de partida de una serie de elementos que pueden llevar a las más intrincadas justificaciones que parecen necesarias a la hora de realizar una clase (formal). ¿Qué ocurre cuando se quiere hacer un cambio? ¿cuáles son los ejes en que se quiere dirigir la clase? ¿Cómo evalúo los resultados académicos?... Son tantas preguntas que te quedas entrampado. Y cuando estás en estas situaciones la respuesta suele ser muy sencilla. Volver a hacer unas preguntas que llevan al centro de lo que se quiere:

  • Qué enseñar.
  • Cuándo enseñar.
  • Cómo enseñar.
  • Cómo evaluar.
Para desarrollar un aprendizaje basado en retos hay que tener claro que el qué enseñar debe ser motivador para los alumnos, porque las preguntas cuándo y cómo enseñar se transforman en lo que los alumnos van a ir descubriendo, para ello es importante:
  • objetivos claros.
  • tareas específicas.
  • tiempos acotados.
  • evaluaciones claras.
En mi caso me basé en la experiencia de Formación Ciudadana de Quinto Básico, la esencia es que los alumnos supieran y conocieran los derechos humanos, su fundamentación y justificación a lo largo de la historia y su relación con la vida diaria. Teniendo en cuenta esto un desafío claro para mis alumnos es que desarrollaran a partir de una serie de vídeos, imágenes y páginas web (incluyendo a YouTube) para que comprendieran los 30 Derechos Humanos y su importancia para ellos como sujetos de derecho. El punto era motivar a los niños y de ahí partir el trabajo. El Objetivo que los niños supieran y valoraran que son sujetos de derechos y que sus derechos son inalienables. Con esta idea me dispuse a un trabajo de dos meses, entre investigación de cada grupo de alumnos, para presentar una frase que tomara a lo menos dos derechos humanos contextualizado a la realidad del colegio y del curso para que todos tomaran conocimiento de ellos.

2. Los estudiantes

Todavía es temor que los alumnos en un aula conversen, se ve como sinónimo de indisciplina, pero en el contexto del día a día es algo que tiene que ocurrir, especialmente para el intercambio de ideas y trabajos. ¿Cómo es que toman los alumnos un trabajo de tal envergadura? Si no hay buena motivación no hay mucho qué hacer. La motivación de lo que pueden lograr al finalizar este trabajo es lo que puede marcar la diferencia.

En el aprendizaje basado en retos hay que tener claro un tema: los tiempos de cada niño, y por ende, de cada grupo pueden ser distintos. Por lo mismo es que hay que tener estrategias durante el proceso para ver su grado de avance y de compromiso con el trabajo. Siempre el rol del profesor es de acompañamiento, orientación, pero son los alumnos los que tienen que ir solucionando sus conflictos tanto internos como de trabajo. ¿Acaso no es así la vida a diario? En este caso, es bueno para cada alumno tener una bitácora de trabajo (una plantilla estándar, o incluso una grabación en vídeo de lo que han ido trabajando durante el día, para saber cómo van, cómo se sienten, que cuenten lo que viven), junto a ello tenían claro que la evaluación es el informe que ellos iban generando y la presentación final del producto en una plantilla de presentación por diapositivas.

Durante las primeras semanas fue algo enredado para alumnos, y justo en la observación de una clase, puesto que partimos hablando de los derechos de los niños y de la canción de Miguel Bosé "Dame una Isla", y los niños tenían que hacer un sencillo trabajo: plasmar dentro de los derechos de los niños cuáles son en concreto los que ellos viven. Cuando los niños hablan en grupos puede parecer un desorden, y los trabajos no tenían un tiempo concreto. Claro, al finalizar ese día una de las observaciones que me hicieron fue: "Son conversadores estos niños". Pero con el paso del tiempo y de sus averiguaciones, en la investigación que desarrollaron sobre los derechos humanos lograron establecer una dinámica de trabajo impecable, puesto que mejoraron su vocabulario y comprensión de los derechos y deberes civiles, y de su relación con el entorno y las autoridades, junto con la declaración universal de los derechos humanos y de cómo ésta es producto de un proceso a lo largo de la historia. La gran mayoría del curso logró tener alcanzado un mejor nivel de vocabulario técnico. El uso del laboratorio de computación fue crucial, en el trabajo en parejas para desarrollar la investigación y la posterior presentación para toma de conciencia.

3. Las evaluaciones estandarizadas

Uno de los grandes temas que se presentan cuando se quiere cambiar de modelo de aprendizaje es si lo que los estudiantes han aprendido servirá para dar respuesta al esquema de evaluaciones estandarizadas (pruebas de selección única). La respuesta para algunos parecerá improcedente, pero los alumnos van adquiriendo los aprendizajes tanto en los contenidos como en las actitudes y procedimientos con mayor satisfacción que si se hubiese hecho de forma frontal. 

En el caso personal dentro del colegio tenemos una serie de evaluaciones externas estandarizadas, y en ellas se nos evaluó la parte de formación ciudadana y los resultados son interesantes.

Porcentajes de Logro. El curso en que trabajé fue 5ºB; H: Historia; G: Geografía; F.C.: Formación Ciudadana

Al haber ya nueve puntos de diferencia, en un curso que, comparado con el otro de su nivel, es casi parejo en todas las evaluaciones, el salto de nueve puntos porcentuales es notorio. 

El Salto se puede dar siempre y cuando tengamos estos tres ejes claros, pero el principal, para ejecutar tamaño salto, tiene que ser el docente. Se puede, siempre y cuando tengamos claridad de lo que queremos llegar a ver en nuestros alumnos. 


Escrito por: Cristian Ahumada - lunes, enero 25, 2016
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Plataformas Virtuales III ¿Cómo transformar los formularios en calificaciones?

Algunas veces es fácil decir que todo formulario de Google Docs se puede llevar a una planilla de Microsoft Excel para transformar las respuestas a notas. Pero no todos saben cómo hacerlo. Así que decidí entregar una planilla Excel para que pueda ser usada para transformar las respuestas en puntaje y, por ende, a notas.

Vamos por parte:

1. Mi formulario hecho:

Cada vez que tienes un formulario hecho vas a encontrarte con una planilla, pero la idea es poder exportarlo a Excel.

2. Exportar a Excel

Sigue los pasos que aparecen en la imagen y podrás trabajar con el documento.

3. Abrir el documento y copiar todos los datos necesarios para la plantilla.



4. Abrir el documento planillanotas.xlsx (sin virus ni macros)

Fijarse en lo siguiente:

Pueden insertar el porcentaje de exigencia (50, 60, 70 u 80 %), las notas máximas y mínimas



La parte en que dice corrección debe estar escrita la respuesta correcta, tal y como corresponde.
Luego deben aparecer los nombres de la plantilla correspondiente.



Automáticamente podrán ver los resultados y notas correspondientes.

Cualquier consulta estoy abierto a sus sugerencias.

Escrito por: Cristian Ahumada - miércoles, enero 20, 2016
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Educar por Vocación: Vocación para Educar

Estas vacaciones han sido bien variopintos los temas que he conversado con personas que en mi vida había visto. Uno de esas historias fue con el antiguo dueño de la casa en que hoy vivo. Un antiguo funcionario de la Armada y que toda su vida transcurrió en un colegio del interior de la Quinta Región de Valparaíso. Me sorprende con su grado de cultura, su gusto por la lectura y sus ganas constantes de aprender. Hasta que me di cuenta que yo tenía una pregunta que me rondaba frente a este hombre de vasta cultura: ¿Qué lo motiva para seguir aprendiendo? Su respuesta fue sencilla: Mi profesor.

Un hombre de ochenta y cuatro años recordaba en esa tarde a su profesor y su rol de Maestro (lo uso en todo el sentido de la palabra: Magistro, el que va más allá, el tres veces sabio -en el saber hacer, el saber conocer y saber amar). "Es que los profesores de antes siempre eran profesores", me impresiona el respeto que imponía el simple hecho de ser profesores, sin tantos estudios universitarios, pero con una preparación para ser formadores de personas.

Al día de hoy se habla mucho del tema de la vocación del profesor, del rol del profesor en el aula, de su quehacer educativo, de las nuevas formas de trabajar. Pero a muchos de mis queridos docentes se les ha ido perdiendo el encanto por educar, o mejor dicho la pasión por la enseñanza. Es desolador los informes que hablan de una baja percepción por ejercer la docencia, el alto índice de deserción (cerca del 40%) al quinto año de ejercer como profesor, las bajas expectativas de remuneración y de reconocimiento profesional. Puede seguir los estudios que ha hecho el CIAE sobre este tema en el siguiente LINK. Pero ese no es el punto de esta reflexión, sino que a pesar de todo ello hay alumnos que siguen valorando el trabajo de sus profesores, hay algo que va más allá de las estadísticas frías y sin rostro, algo que raya en lo quijotesco, luchando contra molinos, que en realidad son gigantes.

Hay jóvenes que he visto que quieren educar porque es su vocación, y luchan contra viento y marea, incluso con sus padres que son profesores, pero ¿qué vamos a hacer si sus padres tienen esa llama que arde y motiva a otros a seguir enseñando? Es de verdad un tema, hay jóvenes que, sin mucho, hacen clases maravillosas, son respetados y son queridos por sus alumnos. Ahí hay algo más que una buena presentación de diapositivas o un buen texto de estudio. La vocación para enseñar va más allá de cualquier facultad o universidad, es la pasión que se vio en otro, quizá con menos recursos pero que cautiva el corazón de quien lo recibió.

Si tuviera que preguntarme ¿qué hacía distinto a los profesores de 1965 a los profesores de hoy? Los sueldos siempre han sido bajos, pero es el tema de sentir un respeto por lo que se hace. Formamos personas, pero ahí también esta frase lleva un doble sentido: para los docentes no se nos debe olvidar que siempre somos profesores, y para el resto de la sociedad a mirar con respeto la labor que se hace, es el pilar de la formación ciudadana dentro de cualquier cultura. Espero que los políticos no sigan instrumentalizando el discurso de la educación, pues a ellos se les olvidó que es en la educación dónde se juega el destino y el futuro de una nación, y al jugar con ella están jugando con todo el país. 

Valoremos la vocación de profesor, no todos nacimos para educar, y para ello siempre se necesitan a los mejores. 


Photo Credit: wsuvancouver via Compfight cc
Escrito por: Cristian Ahumada - martes, enero 19, 2016
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Ignorancia e Identidad

¿Cuánto vale el trabajo de un profesor? ¿cuál es el valor del aprendizaje de un alumno? Son preguntas que me sigo haciendo, a pesar de tener esbozos de respuestas, siguen siendo un verdadero misterio. Porque entre la remuneración y el aprecio social de la labor docente debería haber un equilibrio que no existe. También la diferencia entre la calificación obtenida y el aprecio hacia lo que ha conseguido durante un tiempo de adquisición de nuevos aprendizajes que le servirá para la vida.

Hoy en el proceso de cambios que se están dando en la realidad chilena: Educación Gratuita y de Calidad, Nueva Carrera Docente, y otros tres proyectos que hablan de una gran reforma del sistema de enseñanza de nuestro país. Se ha querido definir nuestra educación en base a los resultados, y está claro que dista mucho de los países que han tenido muy buenos resultados en pruebas estandarizadas, especialmente en lenguaje y matemática, pero se nos ha olvidado buscar la excelencia en lo que, mejor dicho, es un proceso industrializado: más horas de estudio como sinónimo de mejor calidad de aprendizaje.

Ha sido nuestra propia ignorancia, traspasando una sencilla ecuación y una sencilla ley de transitividad,  la que ha impreso en nuestra cultura que la educación es tener más horas en aula. Algo similar nos ocurre en la experiencia laboral: mientras más horas de permanencia en nuestro trabajo ¿más productividad? (según hemos visto nuestro país es uno de los que más horas dedica en el trabajo, pero también es uno de los que menos produce en relación de sus hora de trabajo). 

¿Qué nos ocurre? Seguimos pensando que manteniendo el mismo esquema, en que cambian el orden de las piezas, tendremos mejores resultados. En matemática se dice que el orden de los factores no altera el producto. 

Aquí no se apunta a la calidad, los mejores no están ingresando para formar personas y buenos ciudadanos, esta ignorancia nos va a llevar a una crisis de identidad, no como chilenos, sino como personas, ahora simplemente estamos en una dinámica de funcionarios. No trabajamos para formar una identidad de nación hacia el futuro, hacia las necesidades del futuro. 

Hoy nos preocupamos porque el valor del cobre se viene abajo, pero no estamos invirtiendo en el capital que más está produciendo hoy en nuestro país: el capital intelectual, de investigación y de creación. Esto es producto de lo que se ha realizado anteriormente. Hoy la Ignorancia se ha vuelto parte de nuestra identidad, y nos puede pasar la cuenta.

Como puede resultar muy crítico la observación me hago la pregunta ¿qué hago para que lo que enseño cobre valor como persona? ¿Es un valor de futuro? La formación de personas requiere, desde el marco de mi sistema de enseñanza un valor país, que va más allá del sistema impuesto. Es el valor de lo que enseño, y de quien lo enseña, o sea una persona. Les aseguro que los mismo alumnos se han dado cuenta. La ignorancia es el valor que más aprecia la demagogia, y es la moneda con que juegan para que comentemos más la salida de un personaje de farándula más que con el valor país.

A ponerse a trabajar y a leer y motivar.


Photo Credit: Jisc via Compfight cc
Escrito por: Cristian Ahumada - lunes, enero 18, 2016